Entre toda la información, datos, noticias confusas o falsas con la que nos han bombardeado a diario durante esta pandemia, destaca la referida a las residencias de mayores, centros en los que, por las características de sus residentes, se han visto muy afectados por este virus que les afecta con mayor agresividad, por ser un grupo de riesgo.

En general, las recomendaciones se han centrado en la detección activa de casos en residentes y personal; se ha restringido el movimiento, se ha llevado a cabo el aislamiento en áreas diferenciadas cuando ha existido algún caso de sospecha o confirmación de infección; se han cancelado las actividades grupales y las visitas de familiares, excepto en situaciones de final de vida; se han implementado medidas de higiene y protección; se han reforzado los recursos y el número de profesionales sanitarios con el fin de atender a las personas en el centro o cuando ha sido necesario el traslado a centro sanitario.

Las recomendaciones en general, han sido las adecuadas. Sin embargo, en algunos casos, hemos visto como se han visto desbordados antes la situación, debido a las condiciones del centro para poder aplicar estas medidas y la falta de recursos, así como un número inadecuado de profesionales en relación al número de residentes.

mujer mayor con mascarilla

El pasado 1 de abril, un grupo de 38 profesionales en el ámbito de la geriatría y la gerontología firmaban una “ Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración de España” abogando por aprovechar las debilidades que esta crisis ha puesto de manifiesto, con el fin de abrir un debate para afrontar los retos pendientes a los que debe enfrentarse este sector, como la continuidad de cuidados o la coordinación entre los sistemas social y sanitario y la lucha para que las personas mayores que viven en residencias, puedan ejercer su labor a recibir los servicios que necesitan, por parte del sistema de salud.

Por otra parte, también se ha pedido una mayor presencia de profesionales sanitarios en las residencias, con el fin de evitar que puedan volver a repetirse este tipo de situaciones que han ocurrido durante la pandemia.  Asimismo, se abre el debate sobre la integración sociosanitaria en el Sistema Nacional de Salud, apostando por elaborar soluciones que mejoren la situación de las residencias, dotándolas de los recursos necesarios para la atención adecuada. Labor que se refleja esencial en la contribución al desahogo del sistema sanitario, al proveer de cuidados especializados a sus residentes.

El cuidado de las personas mayores, un servicio esencial

Esta situación que hemos analizado anteriormente, pone de manifiesto, por tanto, la labor fundamental que desempeña este sector y todos sus implicados, especialmente durante crisis sanitarias como las que estamos viviendo actualmente. Resulta esencial para el cuidado de aquellas personas especialmente vulnerables, personas mayores en situación de dependencia, o con discapacidad, o pacientes con enfermedades crónicas.

Antes de esta crisis, desde diversas asociaciones de Personas Mayores, ya se había dejado entrever los problemas comentados con anterioridad, especialmente sobre el inadecuado ratio cuidador/a-usuario/a en los centros residenciales de mayores, el cual se ha visto reflejado más que nunca, por el desbordamiento al que se han visto sometidos muchos de estos trabajadores y trabajadoras, ante la imposibilidad de prestar una atención adecuada a sus residentes por la falta de personal.

importancia del sector sociosanitario

Se hace imprescindible, por tanto, apoyar a todos estos profesionales cuidadores en residencias, o cuidadores en domicilios que desempeñan su labor asistencial, arriesgando aún así, su propia salud.

Es necesario que la sociedad entienda y defienda la labor de todas estas personas y que, precisamente después de ver los problemas a los que se ha enfrentado durante esta pandemia, las instituciones apoyen aún más a este sector y se busquen soluciones para seguir cumpliendo su función, fundamental y esencial ahora y siempre. Que todas aquellas personas interesadas en formar parte de esta gran labor puedan llevarla a cabo.

¿Qué es la atención sociosanitaria a personas dependientes?

Sin duda, esperamos ver un aumento considerable de puestos de trabajo en este sector, ante la inminente necesidad y el cambio que va a suponer esta crisis.

Para aquellas personas que les gustaría desempeñar esta profesión, o aquellas que desconocen la labor que llevan a cabo, vamos a analizar e intentar comprender en un inicio, qué son las personas dependientes.

Se trata de aquellas personas que por algún motivo han perdido o han visto reducidas sus facultades o capacidades para tener una vida autónoma, o cuando no han podido desarrollar estas capacidades hasta niveles que le permitan una vida independiente o una adaptabilidad exitosa, a las condiciones sociales o ambientales.

Esta dependencia implica la atención, apoyo o supervisión de otra, u otras, personas, con el fin de poder llevar a cabo su día a día y ser lo más autónoma posible.

Dentro de este grado de dependencia, no sólo se incluyen personas con discapacidad intelectual o enfermedad neurodegenerativa, también aquellas que tienen algún grado de discapacidad física, sensorial o psiquiátrica.

Además, también se incluyen las personas de edad avanzada o con una salud especialmente delicada, que precisen de atención continua.

La atención sociosanitaria no solo implica una asistencia integral, sino que también trata de optimizar aquellas fortalezas del individuo, así como mejorar su calidad de vida.

Tipos de institución social

Cuando hablamos de institución social o sociosanitaria para personas en situación de dependencia, encontramos diferentes categorías según el objetivo o los tipos de tratamiento que ofrezcan.

1. Servicio de prevención de situaciones de dependencia.

Se tratan de dispositivos que intentan prevenir o limitar el empeoramiento de personas que se encuentren dentro de una población de riesgo, por ejemplo, personas con una discapacidad congénita o con edad avanzada. En este caso se trabaja con personas que aún no se encuentran en situación de dependencia o se intenta que ésta no limite aún más la autonomía de su autonomía.

2. Hospitales y Centros de día.

Son los centros sociosanitarios más conocidos. Tienen como misión principal, la de proporcionar atención completa e integral a las personas, con el propósito de aumentar o mantener su nivel de autonomía, que participen a nivel social y en comunidad, tengan capacidad para autogestionarse y en general, mantengan o aumenten su calidad de vida. Para ello, se llevan a cabo medidas de rehabilitación, restauración o compensación de funciones, orientación y asesoramiento para el residente, entrenamiento de la vinculación social y familiar sin necesidad de un ingreso, realizar un control de su situación, proporcionar apoyo tanto a la persona como a su entorno o favorecer hábitos saludables en cuanto a nutrición, deporte, etc.

3. Centros de Atención Residencial.

Se dedican a ofrecer una atención sociosanitaria integral, pero en personas ingresadas en el mismo centro, de manera temporal o permanente.

En estos centros, los residentes realizan todo tipo de actividades, talleres, terapias con las que mejoran o preservan su autonomía y capacidades, favorecen la vinculación con otras personas y su socialización.

4. Otros tipos de servicio.

Otros tipos de servicios disponibles los podemos encontrar en el servicio de teleasistencia o ayuda a domicilio, que también hemos mencionado anteriormente. Igualmente, también podemos encontrar servicios en el ámbito público como las unidades psiquiátricas o neuropsiquiátricas.

Grados de dependencia

Para poder valorar las necesidades de cada persona dependiente, necesitamos conocer su grado de dependencia y sus necesidades. Para ellos, necesitamos de un profesional que pueda valorarlo, llevando a cabo diversos cuestionarios, así como la observación de la persona, sus características e informes. Con toda esta información se obtendrá una puntación en el Baremo de Valoración de la Dependencia que determina el grado de dependencia que tiene. En este caso existen tres niveles: de Grado I o moderada, en la cual el sujeto necesita alguna ayuda puntual para su autonomía, de Grado II o severa donde, aunque no necesita de un cuidador permanente, sí se precisa de ayuda varias veces al día para actividades básicas; y de Grado III o gran dependencia, donde el sujeto necesita de un cuidador o ayuda continuada en su día a día.

enfermera geriátrica ayudando a una persona mayor a montarse en su silla de ruedas

Los profesionales del sector

El cuidado de personas dependientes, requiere como es lógico, de la colaboración de diversos profesionales de diferentes ramas, tanto sanitarias como sociales.

Podemos encontrar médicos (de cualquier rama, como cardiología, inmunología, neurología…), enfermeros, psicólogos, auxiliares, fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales, educadores, pedagogos o gerocultores.

Todos ellos coordinan su labor para ofrecer una atención completa, que cumpla con todas las necesidades requeridas, con el fin de mejorar su calidad de vida.

El papel del gerocultor y su formación

En el sector residencial, encontramos que prácticamente el 80% de los trabajadores son gerocultores/as.

Sin embargo, encontramos que el papel que desempeñan, aún en la actualidad, resulta desconocido para la mayor parte de la población, a pesar de que su trabajo sea condicionante para que las personas dependientes tengan la mejor calidad de vida posible. Entre sus labores principales, se encuentran las de asear, vestir, dar de comer y ayudar en las terapias.

Esta profesión, resulta vital en todos los centros no solo por la labor que realizan, sino porque los gerocultores son los profesionales que verdaderamente conocen cómo acercarse a cada residente, son conscientes de la historia que hay detrás de cada persona, conocen su carácter y cómo tratarlo. Por eso es necesario que estos profesionales no sólo sepan llevar a cabo las labores inherentes a su puesto de trabajo, sino que también deben ser personas pacientes y con un gran interés por ayudar a los demás.

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